
El próximo 22 de junio de 2026, lunes, la OSC (Orquesta Sinfónica Conjunta), proyecto surgido de la colaboración entre Conservatorio Superior de Música «Manuel Castillo» y Universidad de Sevilla, en su versión como OSC Orquesta Sinfíonica, ofrecerá el octavo y último concierto de su actual temporada la decimoquinta con un programa excepcional en el Auditorio de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros.
Datos del evento
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Fecha: Lunes, 22 de junio de 2026
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Hora: 20:00 horas
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Lugar: Salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (Camino de los Descubrimientos s/n, Isla de la Cartuja)
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Entradas (5 €)
Programa
- W. A. Mozart: Concierto para violín núm. 4 en Re mayor
- A. Bruckner: Sinfonía núm. 6 en La mayor
Violín Solista: Pablo Biruk Abad Dirección: Juan García Rodríguez
Grabación
Crítica
Pablo Vayón (Diario de Sevilla): “Un prometedor Biruk y un sólido final bruckneriano”
- “… la interpretación ganó en interés gracias a su musicalidad indiscutible y su técnica siempre segura. Biruk destacó por el legato de su articulación, por la limpieza de su emisión y por un control absoluto de las dificultades de la partitura. […] En el Scherzo mandó el contundente tratamiento rítmico, firme y preciso, aunque lo mejor llegó en el Finale, donde apareció un equilibrio mucho más logrado entre las distintas familias instrumentales y el empaste general ganó en consistencia. Especialmente destacable resultó el trabajo del metal, siempre controlado y perfectamente integrado en el conjunto, algo que permitió apreciar mejor la arquitectura de la escritura bruckneriana.”
Juan José Roldán (El Correo de Andalucía): “La fuerza arrolladora de la Conjunta” (****)
- “… destacar el notable trabajo del joven solista Pablo Biruk Abad, primer premio en el Concurso Solista 2025 del Conservatorio Manuel Castillo. Ya desde el principio demostró virtuosismo y dominio técnico, con una interpretación un tanto personal, plagada de trinos, arpegios y notas picadas, […] Sólo el adagio y el scherzo se estrenaron en vida del compositor, encargándose Mahler de la dirección de la sinfonía completa en Viena en 1899, tras someterla a numerosos recortes. Disfrutarla así, en todo su esplendor y con la complicidad unánime de la frondosa plantilla, más de ochenta jóvenes sobre el escenario, fue un privilegio del que salimos bastante satisfechos, lo que no es decir poco a juzgar por la complejidad de la partitura. De hecho, para Bruckner era Die Keckste, la más descarada de sus sinfonías.”
